En la sala de 3 años se potencia la socialización y la adquisición de hábitos que posibilitan una creciente autonomía y desarrollo del lenguaje. La oralidad es protagonista en las actividades e interacciones cotidianas. Esto, además de convertirlos en comunicadores competentes, contribuye a la construcción simbólica de significados.
La Lengua Extranjera se presenta a los niños de manera natural a través del reconocimiento de elementos cotidianos de su entorno, y de contenidos aprendidos relacionados con números, animales, objetos, formas y colores, personas y oficios. El programa se estructura trabajando fundamentalmente desde lo lúdico, con 3 encuentros semanales en horario matinal.
Las clases de música están programadas en 1 encuentro semanal con docentes especializadas, que motivan a los niños a reconocer sonidos, estilos, instrumentos y a reproducir y cantar canciones infantiles.
En 2 encuentros semanales, docentes especializados inducen a los niños a descubrir sus habilidades motrices a través de juegos reglamentados y actividades en las que desarrollan el sentido grupal, el dominio psicomotriz, el desarrollo de su fuerza muscular, la diversión y el amor por la naturaleza.
Las docentes de sala incentivan a los niños en la reproducción participativa de cuentos y obras teatrales infantiles, y en la observación guiada de material audiovisual.
Se aplica en proyectos de sala y de materias especiales, con software específico. Los niños se familiarizan con la computadora a través de juegos didácticos interactivos en los que reconocen personajes, letras y números mediante historias, situaciones y actividades prácticas. Gracias a este contacto directo, se desarrollan habilidades psicomotrices tendientes al reconocimiento del uso del recurso informático en distintas áreas de actividad.
La sala de 3 años logra un progreso fundamental en la socialización primaria de los niños. Si bien no es un ciclo obligatorio, cumple con la función de iniciar a los niños en la interacción con sus pares y docentes, incorporándose gradualmente al mundo institucional. Las docentes desarrollan un rol maternal y didáctico, guiando a los niños en el reconocimiento de su entorno y en la convivencia grupal. La planificación realizada para la sala de 3 años se estructura sobre un modelo de participación activa de la familia dentro del proceso de socialización y aprendizaje de los niños, complementando los conocimientos y habilidades adquiridos en etapas previas (jardines maternales y entorno familiar), y contribuyendo al desarrollo de la autoestima, valores de convivencia y autonomía psico social. En esta etapa se fomenta el reconocimiento del entorno y de su cuerpo, el juego simbólico y el uso del lenguaje para expresar ideas, deseos y emociones.